sábado, 8 de septiembre de 2018

Mujeres del 36: Tomasa Cuevas (6)


Tomasa Cuevas

Tomasa Cuevas Gutiérrez (n. Brihuega; 1917 - f. Barcelona; 25 de abril de 2007) fue una activista comunista y antifranquista española.1

Trabajadora desde los nueve años, a los catorce ingresó en la Unión de Juventudes Comunistas de España. Al estallar la Guerra Civil, se incorporó a multitud de tareas en defensa de la Segunda República desde las filas de esa organización y después el seno del Partido Comunista de España (PCE).

Detenida y encarcelada en 1939 al finalizar la guerra, fue condenada a treinta años de prisión de los que cumplió cinco años en varias cárceles de mujeres, para ser después desterrada a Barcelona. Allí se incorporó al referente catalán del PCE, el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), hasta que en 1945 fue detenida de nuevo y salvajemente torturada por los hermanos Antonio y Vicente Juan Creix en la sede policial de la Vía Layetana,1 hasta que ingresó en la prisión de mujeres de Les Corts. Puesta en libertad condicional en 1946, se casó con su compañero, el conocido dirigente comunista Miguel Núñez González. Ambos trabajaron en la clandestinidad en Andalucía durante un tiempo. Al regresar a Barcelona, ante la posibilidad de ser detenida, el PSUC facilitó a Tomasa la salida a Francia primero, y a Praga después.2 En 1969 regresó a Barcelona y a la actividad política contra la dictadura en el equipo central de propaganda del PSUC.

jueves, 26 de julio de 2018

3 poemas de Delmira Agustini


ÍNTIMA 

Yo te diré los sueños de mi vida
En lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
Sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
Tan solas y tan frías! Yo encerré
Mis ansias en mí misma, y toda entera
Como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
Ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismo:
Yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
Puras y frescas la verdad: yo sé
Que está en el fondo magno de tu pecho
El manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
El milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
Llega a la tuya como un gran espejo.

miércoles, 13 de junio de 2018

Mujeres del 36 (5): Isabel Vicente


Isabel Vicente García, activista y militante comunista nació en Almansa (Albacete) el  28 de agosto de 1916. Era la mayor de 4 hermanos. Cuando tenía 3 años su familia emigró a Barcelona, en busca de trabajo. Con 14 años empezó a trabajar en la fábrica textil la Sedeta, que estaba en el barrio de Gracia.

Al comienzo de la Guerra Civil, en 1936, ingresó en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña (JSUC) y en el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC). Durante toda la guerra continuó con su trabajo en la Sedeta y a la vez participando activamente en la retaguardia y en el apoyo al frente. En 1938 se casa con el obrero sindicalista Jaume Carbonell.

Isabel Vicente es una de las barcelonesas que el 26 de Enero levantaron una barricada en la Plaza Bonanova para impedir que entraran en la ciudad las tropas de Franco. Era el comienzo del derrumbe. Estaba embarazada, aunque no lo sabía. Junto a sus compañeras emprendió el camino del éxodo al caer Catalunya. Ya en Francia, fue recluida en los campos de refugiados del noroeste, donde coincidió con María Salvo y Soledad Real. En uno de estos campos dio a luz a su hija Nuria, no disponía de  asistencia médica ni ni de comadrona, sólo contó con la ayuda de una gallega que, en su pueblo, ayudaba a parir a las vacas y a las cabras. Y también fue una suerte contar con sus compañeras de las JSUC, que se , solidarias y combativas. Al mes siguiente todas ellas fueron retornadas, con engaños y coacciones a España, por la frontera de Hendaya, y en aplicación del funesto Decreto Daladier sobre la Seguridad del Estado.

miércoles, 2 de mayo de 2018

El mes de mayo en las escuelas de los años sesenta


En mis recuerdos de infancia, el mes de Mayo era un mes especial. Pertenezco a esa generación que vivió los últimos años de la dictadura franquista, y la religión católica y sus ritos formaban parte en la cotidianidad de nuestras vidas. En la escuela, las niñas estábamos separadas de los niños. En la mía, las clases de las niñas estaban en la planta baja, las de los niños en el primer piso. Entrábamos por puertas distintas. Nos formaban en filas y por clases en la calle, por la mañana y por la tarde, y ya en el interior, nos volvían a formar en el pasillo alrededor de una imagen de la Inmaculada Concepción que ocupaba la parte central. Allí nos hacían rezar. 

Pero el mes de Mayo era especial. Cada día una niña, quizás varias, no recuerdo muy bien, llevaba un ramo de flores y hacía una ofrenda a la Virgen María. Y después cantábamos mientras nos dirigíamos a nuestras clases. Y así lo recuerdo, como un mes de flores y canciones. 


Ejemplos de ofrenda, algunas de estas creo que llegué a recitarlas personalmente mientras sostenía en mis brazos un ramo de rosas blancas de un rosal que teníamos en casa:

Como soy tan chiquitita
y tengo tan poquita voz
sólo me atrevo a decirte
¡Viva la madre de Dios!

miércoles, 11 de abril de 2018

Mujeres del 36 (4): María Salvo

                                                         Fotografía de Gemma Donaire

María Salvo Iborra, nacida en Sabadell en 1920 es una activista antifranquista española, presa política durante la dictadura franquista.

Su abuelo paterno, emigrante aragonés, había inculcado a sus descendientes el gusto por la lectura y la cultura. Su padre, Pantaleón, era carpintero ebanista que participaba en los movimientos obreros pero no militaba en ningún partido ni sindicato. Su madre, Assumpta, era ama de casa, católica practicante y analfabeta. Había nacido en una familia de pageses de la comarca del Priorat, y a los catorce años emigró a Barcelona para trabajar de criada.

A los 13 años, María abandonó la escuela y comenzó a trabajar de portera de la casa en la que vivían porque su madre estaba enferma. Cuando su madre se recuperó, trabajó de costurera y de planchadora.

A los 15 años, comenzó a frecuentar los centros culturales que dirigía Esquerra Republicana. Su hermano conoció a una chica de Santander que era miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSUC), y la llevó a casa. Este encuentro marcó un cambio de rumbo en la vida de María, pues ella también se incorporó a la JSUC. Era el año 1936 y ella tenía 16 años.

martes, 3 de abril de 2018

María Purificación Gómez González, primera alcaldesa de Galicia (3)


Hoy voy a escribir sobre María Purificación Gómez González, que fue alcaldesa de A Cañiza, Pontevedra, durante la segunda República española, la primera mujer que ejerció este cargo en Galicia,  Durante muchos años se ha conservado sólo en su familia, ya que el régimen franquista la hizo desaparecer de la historia y posteriormente la democracia no le reconoció la importancia que se merecía.

María nació en un pueblo de la provincia de Córdoba, Bélmez, el 6 de febrero de 1905. Era hija de cordobés y gallega. Su padre era ingeniero de vías y obras, y trabajaba en el ferrocarril. Posteriormente la familia cambia de residencia y se traslada a Vigo. Es en esta ciudad donde María se forma, desarrolla su interés por la cultura y comienza su afición por la poesía, escribía poemas y algunos incluso llegaron a ser publicados en la prensa comarcal.

Su admiración por la figura de Manuel Azaña despertó su vocación política, y las ideas republicanas se asientan en su cerebro. Ella era una persona moderada y algo conservadora, aunque con la firme creencia de que la sociedad española carecía de justicia social, trabajo, comida y educación para el pueblo. No era una revolucionaria, sólo quería mejorar la calidad de vida de sus conciudadanos. Pensaba que para cambiar las cosas era necesario participar en la vida política, y lo hizo afiliándose al partido Izquierda Republicana. Tenía en aquel momento 29 años recién cumplidos, estaba casada con un maestro de escuela con plaza fija en A Cañiza, y tenía 4 hijos. Su fuerte personalidad y su espíritu inquieto la convirtieron en una mujer atípica en aquella época y en el medio rural.

domingo, 1 de abril de 2018

Trementinaires


De haber nacido unos siglos antes, las trementinaires habrían sido consideradas brujas y víctimas de algunas de las muchas cazas de brujas que asolaron Catalunya. Pero ellas tuvieron la "suerte" de vivir en el período que va desde mediados del siglo XIX a finales del XX, a sus prácticas medicinales se las consideró como oficio, y fueron muy apreciadas por su labor. Un oficio ejercido por mujeres, del que conocemos muy poco porque no existen documentos escritos, todo lo que conocemos de ellas nos ha llegado a través de la memoria colectiva.

Estas mujeres sabias se dedicaban a la venta ambulante de hierbas y remedios naturales que ellas mismas recogían y elaboraban. Eran curanderas de la comarca del Art Urgell que recorrían a pie decenas de kilómetros para llevar a las masías de los alrededores hierbas y productos curativos. 

Solían pertenecer a las familias más pobres del valle, y sus ganancias exiguas servían para complementar la precaria economía doméstica de la familia. En un contexto histórico y social en el que la población emigraba a zonas más ricas, ellas crearon este medio para sobrevivir en una tierra dura y áspera.