domingo, 29 de octubre de 2017

Mujeres del 36 (3): Juana Doña


Juana Doña Jiménez (Madrid, 17 de diciembre de 1918 - Barcelona, 18 de octubre de 2003) fue una dirigente comunista, feminista, sindicalista y escritora española.

Se afilia a la Unión de Juventudes Comunistas de España en enero de 1933, con sólo 14 años. Explicaba Juana que se afilió a las Juventudes Comunistas por una tontería. Su padre, que era simpatizante del partido, llevó un día un librito a casa, y ella, creyendo que eran poesías, lo leyó y enseguida se identificó con esa ideología.  Pronto destacó por su intensa actividad política, y a los pocos meses fue detenida mientras actuaba de piquete en la huelga general de Madrid. Fue detenida una segunda vez en 1935 por participar en una reunión clandestina de la Agrupación de Mujeres Antifascistas, como secretaria femenina del Comité Central de las Juventudes Comunistas, Fue ingresada en la prisión de Ventas.

En 1936 se casa con Eugenio Mesón, conocido dirigente de la Juventud Socialista Unificada, que sería su compañero hasta que fue fusilado en 1941.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Ruinas romanas de Regina Turdulorum


Hace unos días visitamos las ruinas de la ciudad romana Regina Turdulorum, que se encuentra en el término municipal de Casas de Reina, en la provincia de Badajoz. Es curioso que siendo un yacimiento arqueológico tan importante, y teniendo en cuenta que paso mis vacaciones desde hace muchísimos años cerca de su enclave, hasta hace poco no había conocido su existencia. Este año decidimos acercarnos a echar un vistazo a las ruinas, y comprobar personalmente la historia, la situación y el estado en que se encuentran.

Siguiendo la carretera nacional N432 Granada-Badajoz, ya en territorio pacense, una vez pasado Ahillones y a pocos kilómetros de Llerena, se encuentra el desvío que lleva hasta Casas de Reina, una pequeña población de la comarca de la Campiña Sur. Antes de llegar al pueblo, un cartel te indica el camino para llegar al yacimiento, que está a 1,5 Km. 

Nos recibió en la puerta un guía-conserje que nos introdujo en la historia de la ciudad y nos dio instrucciones sobre la visita. Se trataba de seguir un trazado que está señalizado con paneles informativos y que tienes que hacer por tu cuenta, pues no hay personal para ejercer de guía. Carteles como éste de la imagen te explican detalladamente qué edificios estaban ubicados en las zonas que íbamos visitando y qué uso tenían.

sábado, 15 de julio de 2017

Fosa de soldados republicanos en Sant Joan Despí


En todo el estado español, se calcula que al menos 115.000 personas yacen en sepulturas ilegales. Es el segundo país del mundo con más desaparecidos forzados, detrás de Camboya. En Catalunya, la Generalitat tiene localizadas 380 fosas comunes de la Guerra Civil, de las que 166 están confirmadas plenamente, mientras que del resto su existencia se considera probable pero no está probada. Una de estas fosas confirmadas está en Sant Joan Despí.

Miquel Ruiz Carrillo describe en su libro "Els anys difícils: guerra i postguerra a Sant Joan Despí (1931-1959)" los hechos que ocurrieron la noche del 24 de Enero de 1939, cuando las tropas franquistas ocuparon nuestra ciudad.  Durante unas horas, grupos de soldados de los dos ejércitos se habían enfrentado en la zona del río, resultando muertos 11 soldados republicanos. Sus cadáveres fueron recogidos, inscritos en el registro civil de la población con nombres, apellidos y las causas de su muerte, y enterrados en el cementerio en una fosa anónima. La ubicación exacta de esta fosa se perdió con el paso del tiempo.

Estos eran sus nombres: Eusebio Benito, Jacinto Roca, Valentín Pascual, Enrique Tramunt, Joan Gelabert, Llorenç Peradejordi, Joan Humbert, Joan Pons, Dionisio González, Constantino Castro y Pere Mont.

domingo, 4 de junio de 2017

Mujeres del 36 (2): Joaquina Dorado Pita


Joaquina Dorado Pita, militante anarquista, anarcosindicalista y activista antifranquista, nació en La Coruña el 25 de junio de 1917, en el barrio de pescadores de Santa Lucía de Morelos. Su padre era cajero, su madre ama de casa. Sensibilizada desde niña con las desigualdades sociales y los sufrimientos de la clase obrera, muy pronto comenzó a apoyar las huelgas de los pescadores.

Su familia emigró a Barcelona en 1934, cuando ella tenía 17 años. Allí comenzó a trabajar en un taller, donde aprendió el oficio de tapicera y barnizadora, y destacó como movilizadora, consiguiendo mejoras salariales. Se afilió al Sindicato de la Madera y la decoración de la CNT y a las Juventudes Libertarias  En 1936 formó parte del comité de defensa de las Juventudes Libertarias de Poble Sec

Cuando se produjo el alzamiento militar, el 19 de Julio de 1936, participó activamente en la barricada de la Ronda Sant Pau-Paral.lel, que frenó el avance del tercer escuadrón salido del cuartel de caballería de la calle Tarragona. En los primeros meses de la guerra perdió a su compañero miliciano en el frente de Aragón.

Durante los hechos de mayo de 1937 se opuso al estalinismo como miembro del grupo "Luz y Cultura". Durante unos días hubo enfrentamientos en las calles de Barcelona entre el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y algunos sectores anarquistas, por un lado, y los comunistas y el Gobierno de la Generalitat de Catalunya. Una guerra civil dentro de la Guerra Civil que acabó con centenares de muertos y más de mil heridos. Como resultado de estos sucesos las Juventudes Libertarias del Poble Sec, entre otras organizaciones, quedaron fuera de la ley, y entonces pasaron a ser Juventudes Libertarias de la Madera Socializada.  Joaquina fue secretaria del presidente del sindicato de este sindicato, el carpintero Manuel Hernández, al cual sustituyó en 1938 cuando se incorporó al frente. En Barcelona, Joaquina conoció a Liberto Sarrau, que sería su compañero de toda la vida. 

sábado, 20 de mayo de 2017

Mujeres del 36 (1): Soledad Real


Soledad Real López nació en el barrio de La_Barceloneta, hija de una bordadora y de un obrero metalúrgico, un labrador de Almansa (Albacete) emigrado a Barcelona. Su infancia fue muy triste, como hermana mayor se vio obligada a ayudar en las tareas domésticas desde muy pequeña y a los 9 años empezó a trabajar cosiendo a domicilio para una modista del barrio.

Las relaciones con su madre fueron muy conflictivas, Soledad lo contó con voz propia en diversos medios. Su madre era de clase acomodada, era huérfana de un militar y había sido educada en un colegio de pago. Su novio la abandonó tras dos años de relaciones, y este hecho la dejó muy marcada socialmente. Nunca llegó a aceptar su condición de esposa de un obrero metalúrgico, madre de tres hijos, que malvivía en una de las minúsculas casas de la Barceloneta. Su frustración personal, solía descargarla en sus hijos.

En cambio, con la figura de su padre sí que se llegó a identificar. Antes de llegar a Barcelona, Valeriano Real ya había sufrido cárcel y castigos durante su dilatado Servicio Militar. Militante de UGT, de ideología socialista y preocupado por el desarrollo cultural y político de la clase trabajadora, participó activamente en las huelgas de la Maquinista.

lunes, 15 de mayo de 2017

Mujeres del 36


Me encontré con el personaje de Soledad Real por casualidad,  y quedé fascinada por su historia y su personalidad. Tirando del hilo, fui a parar a otras historias de mujeres fascinantes coetáneas suyas, con las que había compartido luchas, sufrimientos y cárcel. Por qué estas mujeres no son conocidas, ni siquiera en los ambientes activistas, se lo debemos a la represión franquista, primero, y a las dificultades posteriores para recuperar la memoria histórica de las personas que militaron en el bando de los vencidos en la guerra civil española.

No sabía como denominarlas, y me decidí por llamarlas "Mujeres del 36" porque pertenecen a esa generación que vivieron muy jóvenes la Guerra Civil, conocieron los campos de refugiados de Francia, una gran parte fueron devueltas a España a causa del infausto Decreto Daladier, sufrieron la dura represión franquista, y pasaron largo tiempo en las cárceles. Pero eso no impidió que le plantaran cara a la dictadura desde la clandestinidad. Muchas de ellas llegaron al feminismo cuando en España lo que predominaba era ideología degradante de la Sección Femenina. Son, o fueron, porque ya han muerto casi todas ellas, mujeres tan valientes y admirables, que no es entendible que no se haya recuperado su memoria y se las haya tratado como verdaderas heroínas, que es lo que eran.

Es por eso que he querido reparar esa tremenda injusticia y, dentro de mis posibilidades, contribuir a visibilizarlas. Llevarlas a la Wikipedia, o completar sus biografías si ya están presentes, y traerlas a este humilde blog, en el que inicio una serie de entradas para darlas a conocer, para explicar sus vidas y sus obras. Son mi manera de colaborar en la tarea de reconocerlas y homenajearlas.

Mujeres así han existido y existen, y hasta podría haberlas conocido personalmente, porque hemos coincidido en algunos momentos de la historia tanto en el lugar, como en las fechas y en los espacios. Pero no las conocí, aunque me hubiese gustado tanto...

martes, 7 de febrero de 2017

Caza de brujas en Cataluña


En las últimas semanas he estado investigando sobre los procesos por brujería y la caza de brujas en Cataluña para incorporar esa información a la wikipedia. El tema me ha tenido atrapada durante bastante tiempo, y aún me resisto a abandonarlo, pero tendré que hacerlo porque hay otros muchos temas interesantes en la lista de espera que atraen mi atención, y la finalidad de mis estudios no es la de profundizar y especializarme en un tema concreto, sino buscar a través de la historia a mujeres poderosas que han sido olvidadas o invisibilizadas, para darles visibilidad. 

En la cultura popular catalana, hay un gran número de leyendas sobre el personaje de la bruja, muchas de ellas comunes a otros pueblos de Europa. En general, en estas historias se considera que la bruja es una mujer que hace un pacto con el demonio a cambio de conseguir poderes sobrenaturales que utiliza en su propio beneficio o con fines maléficos. Durante la Edad Media el poder eclesiástico alimentó estas creencias y utilizó a las brujas como causa de todas las calamidades.

El origen de la persecución tiene lugar en la Edad Media, cuando las mujeres empezaron a tener oficios y ocuparon espacios en la religión, el arte y la ciencia, principalmente en la medicina. Abadesas, escritoras, campesinas, maestras en varios oficios, comadronas, etc, fueron más allá de los límites impuestos para ellas por los mandatos de género y se convirtieron en un problema para la élite masculina.

Las mujeres que quedaban fuera del control masculino y fuera de los roles preestablecidos para ellas eran consideradas brujas. Las mujeres solas, ya fueran solteras o viudas, extranjeras, viejas, pobres, eran elementos perturbadores para la sociedad. Y sobre todo, las curanderas y comadronas, que asistían a los pobres y trabajaban para la comunidad como conocedoras y transmisoras de la sabiduría popular. Conocimientos sobre los efectos de las plantas medicinales, sobre anatomía, métodos para aliviar los dolores de parto, consejos sobre métodos anticonceptivos o como practicar abortos, eran conocimientos científicos y humanos compartidos por redes de mujeres y que se habían transmitido durante generaciones.

domingo, 22 de enero de 2017

Ana María Martínez Sagi, atleta, escritora y feminista


Ana María Martínez Sagi (1907-2000) es una de esas personalidades que, cuando descubres su existencia y decides investigar sobre su vida y su obra, te atrapan. La primera reacción es de sorpresa, no es comprensible que una mujer de personalidad tan singular y fascinante, que lo fue todo, o casi, en la primera parte del siglo pasado, haya desaparecido de la memoria colectiva  y permanecido ignorada durante tanto tiempo. Sólo se explica esta injusticia por el hecho de que fue mujer, rebelde, y lesbiana, todas ellas particularidades que en la época franquista han sido perseguidas.

Deportista, feminista, poeta, periodista, sindicalista, miembro de la junta del Barça (primera mujer que fue directiva de un club de fútbol en el mundo), amiga de Lorca y Margarita Xirgu, corresponsal en la Guerra Civil española, donde trabó amistad con Durruti, antifascista, antinazi, exiliada, activa colaboradora de la Resistencia Francesa, patrocinadora literaria de Françoise Sagan, profesora de español de André Maurois, recluida y retirada por voluntad propia, el recorrido vital de Ana María Martínez Sagi tiene un interés excepcional. Fue un alma libre y una defensora de la libertad.

Y a pesar de todos estos excelentes adjetivos, fue una víctima y por muchos motivos. No hay más que seguir su biografía para llegar a esta conclusión.

Nació en el seno de una familia de la burguesía de Barcelona. Su padre, empresario textil, era de ideología progresista, su madre, muy conservadora. Desde pequeña sintió que su nacimiento no había sido bienvenido en la familia, que esperaba un hijo varón. Creció y se educó sin amigas, jugaba a fútbol con su primo y su hermano, y siempre tuvo el firme deseo de que quería ser poeta. Desde muy joven escribía, fue periodista en diversas revistas y diarios, en las que entrevistaba a políticos, vagabundos y prostitutas, y era tan famosa que la reconocían por la calle y en el tranvía. Hizo reportajes sobre el sufragio femenino en unos tiempos en que la mujer no podía votar.

En el año 1928 fue una de las fundadoras del Club Femeni i d'Esports, primera asociación deportiva y cultural para mujeres trabajadoras, donde se promocionaba la práctica del deporte, el ejercicio físico y las actividades culturales y políticas. Llegó a la final de la copa femenina de tenis en 1929, se la disputó a la mítica tenista Lili Alvárez, que fue campeona en Roma y finalista en Wimbledon. Su carrera como tenista acabó cuando fue expulsada del Real Club de Tenis por una acción de rebeldía. Un día, mientras jugaba un partido, se presentaron las infantas Beatriz y María Cristina y el árbitro paró el juego y ordenó a las jugadoras que fueran a besar sus manos. Ana María no hizo caso y se encerró en el vestuario.

                                                                                 1932. Jugando al tenis

En 1929 publicó su primer libro de poemas, "Camino", que tuvo una gran acogida. Tenía sólo 22 años. La compararon con Rosalía de Castro, Unamuno y Antonio Machado escribieron palabras de elogio a su obra, y tenía una intensa actividad periodística, sobre todo en la revista La Rambla, donde desarrollaba sus ideas feministas y escribía, en catalán, artículos en favor de los derechos de las mujeres. Poco después de la instauración de la Primera República, en el año 1931, el  periódico ABC le dedicó su primera portada


Fue en el mes de Octubre, había viajado a Madrid como capitana de la selección catalana para participar en los campeonatos de España de atletismo, en los que se clasificó la cuarta en el lanzamiento de jabalina. En su doble vertiente de escritora y atleta, aprovechó para dar una conferencia en el Lyceum Club sobre Mujer y Deporte, en la que defendió la Igualdad de las mujeres. El ABC le dedico un reportaje, la portada del suplemento de cultura y una fotografía a página completa.

En el año 1932 muere su padre, y su madre, con la que tenía unas relaciones muy conflictivas, interviene en su vida de forma definitiva para interponerse en la relación afectiva que mantiene con Elisabeth Mulder, también escritora, y viuda de un ilustre abogado que la triplicaba en edad. Se habían conocido a principios de 1930, trabajaron juntas, escribieron juntas, y compartieron excursiones al Montseny, a la Molina para esquiar, y sobre todo una escapada muy especial a Mallorca en Semana Santa, donde según contaron las protagonistas, pasaron momentos inolvidables.

Esa escapada fue la última experiencia conjunta de la pareja. La madre de Ana María amenazó a Elisabeth con arrojar sobre ella el escándalo y aislarla socialmente. Elisabeth temió por el bienestar de su único hijo y escribió una carta de despedida a Ana María explicándole las amenazas de su madre y la imposibilidad de continuar viéndose. Y así fue, nunca más volvieron a verse, aunque Ana María decidió "consagrar el resto de sus días a perpetuar la memoria de Elisabeth".

Ese mismo año publicó "Inquietud", su segundo libro de poemas. El libro estaba prologado por Elisabeth Mulder. El éxito de ventas no apaciguó el dolor que supuso la pérdida de la que ella consideraba el amor de su vida.


Tras la traumática ruptura con Elisabeth, Ana María decidió romper con su familia. Abandonó la casa familiar y se instaló en Ciutat Vella. Consiguió por oposición una plaza en el Gabinete de prensa del Ayuntamiento de Barcelona, trabajo que compaginó con las colaboraciones periodísticas que ya venía haciendo y con la práctica de sus deportes favoritos.

En este decisivo año de 1932 participó en la fundación del Front Ùnic Femeni Esquerrista junto a otras seis mujeres relevantes de ideología izquierdista, entre las que estaba la escritora Anna Murià. Esta organización estaba en la órbita de Esquerra Republicana.

En el ámbito deportivo, ganó la medalla de oro en lanzamiento de jabalina, superando su propio récord, en el Campeonato femenino de Catalunya que se celebró en el Estadio de Montjuic en el mes de Junio de 1932.  En pleno éxito, a los 25 años, decidió retirarse de la competición atlética. Poco antes había ocupado la portada de ABC por segunda vez.


Otro de sus logros del año 1932 fue ganar el premio Joaquim Cabot con el poema Estiu, el único que publicó en catalán. El resto de sus poesías las escribió en castellano.

En 1934, Josep Sunyol, el presidente del Barça que años después sería fusilado y que entonces era editor del semanario La Rambla en el que Ana María colaboraba, le propone formar parte de la Junta Directiva del F.C.Barcelona. Aceptó, y así fue como se convirtió en la primera mujer europea directiva de un club de fútbol. Como vocal, se encargaba del área de cultura y propaganda. El proyecto incluía la promoción de la mujer dentro del club, en un ámbito dominado por los hombres. Desde el primer momento tuvo que enfrentarse al rechazo de los socios, que le hacían la vida imposible, hasta que finalmente dimitió tan sólo un año después.

      Equipo del Club de Remo integrado por Guasch, Longoni, 
Martínez Sagi y Torau. Castelldefels 1934

En los últimos años de la República incrementó su actividad periodística, sobre todo en las revistas ilustradas Crónica y Estampa, que dedicaban amplios espacios a temas de interés para las mujeres, conscientes como eran los editores que éstas compraban y leían más revistas que los hombres.

El deporte, junto a temas de alcance de crítica social, antimonárquica, antiaristocracia y política, fueron tratados en sus artículos. También hizo entrevistas, algunas de ellas a mujeres catalanas relevantes, dándolas a conocer, como las escritoras Caterina Albert (Víctor Catalá) y Carmen Monturiol, a la concertista María Corratalá, y a la intérprete de música María Teresa Vernet.


A finales de 1935 ocurrió un suceso que estuvo a punto de provocar su despedida del semanario La Rambla. Acudía a diario a los ensayos de la obra de teatro "Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores", que se iba a presentar en Barcelona. Ana María trabó amistad con su autor, Federico García Lorca y con la primera actriz, Margarita Xirgu. El día del estreno tenía previsto ir a esquiar a La Molina, y como se sabía de memoria todos los detalles de la obra, decidió no renunciar a su pasión deportiva, y se fue de viaje dejando antes la crónica escrita. Desafortunadamente, la actriz protagonista sufrió una afonía y el estreno tuvo que suspenderse, pero el artículo salió publicado. El director del semanario, Josep Sunyol, se indignó tanto que quiso despedir a la periodista, algo que no ocurrió gracias a la intervención de Lorca, que salió en defensa de su amiga poeta.


Comenzada la guerra civil, partió al frente de Aragón con la columna Macià-Companys. Allí coincidió con Buenaventura Durruti, a cuya columna se adhirió como corresponsal de guerra del Daily Mail y El Tiempo de Colombia. La apodaban "la aristócrata". Ya exiliada, envió a El Tiempo las entrevistas que había hecho al líder revolucionario. 

Aunque era simpatizante anarquista, durante la guerra presenció tantas atrocidades de uno y otro lado, que pensó irse del país, ganara quien ganara. Entre otras situaciones estremecedoras, vivió el bombardeo de una escuela en Caspe, en la que quedaron atrapados 50 niños.


Cuando cayó Barcelona en 1939, huyó a Francia. Hizo el viaje en su automóvil, que a pocos kilómetros de la frontera de Cerbère se averió. Como miles de españoles republicanos vencidos, tuvo que cruzar los Pirineos a pie y bajo una intensa nevada. 

A partir de este momento la vida de Ana María cae en el más profundo silencio. Sólo se vuelven a tener noticias suyas en España a partir de 1998, cuando el escritor Juan Manuel de Prada, que había ganado el Planeta el año anterior, supo de su existencia y a empezó a investigar sobre ella para escribir su novela Las esquinas del aire. En busca de Ana María Martínez Sagi. El autor la encontró con vida, ya nonagenaria, en una residencia de Sant Pedor, y pudo conocer a través de sus palabras lo que había acontecido en su vida durante todos aquellos años. 


Y ésto es lo que conoció. Una vez cruzada la frontera, Ana María se dirigió a Toulouse, y después marchó a París, donde residió hasta 1950. Allí vio la entrada de los nazis y decidió formar parte de la resistencia, colaborando en una red  que ayudaba a los judíos a huir hacia el sur de Francia, para su embarque. Por estas acciones fue condecorada años después por Moshe Dayan, en agradecimiento por las numerosas vidas que había salvado.

Acabada la guerra, se licenció en filología francesa y española, impartió clases de castellano a Andre Maurois y trabajó como asesora editorial. En Niza se ganó la vida  dibujando y estampando pañuelos con polvo de oro e hilos de plata. Orientó su actividad hacia la decoración, consiguiendo clientas como Begun, la esposa del Aga Khan. Fue una época de muchos ingresos económicos, según sus palabras.

Hasta 1959 pasó por un período relativamente estable durante el cual conoció a Claude, un ingeniero de caminos con el que mantuvo una relación de la que nace su única hija, Patricia. Sin embargo, Claude falleció pronto, en 1958, al explotarle una mina en el Norte de Africa, y al año siguiente Patricia, con sólo 8 años, a causa de una meningitis.

Hundida en la pena, e intentando dejar atrás su inmensa tristeza, en 1959 emigró a Estados Unidos, donde fue profesora de castellano y de francés en el Knox College de Illinois, una institución privada de élite. Allí, desde la distancia, trabajó en el que sería su tercer y último libro, Laberinto de presencias.


En 1969 regresó a España para publicar Laberinto de presencias, una antología de sus poemas en la que se incluía una dedicatoria a Patricia: "Tu no te sentirás nunca sola, porque te dejo el más puro de mis menguados tesoros, este libro, y con él, el más rico de los derechos humanos. El derecho a soñar".

El libro pasó muy desapercibido, ella tampoco contribuyó a difundirlo, hizo muy pocas presentaciones públicas. No obstante, el libro sirvió para que, desde ese año, hiciera viajes a Catalunya y Mallorca con frecuencia, aunque después retornaba a Illinois. 

En 1975, después de la muerte de Franco, decidió instalarse definitivamente en España. Primero vivió en Mallorca, pero muy pronto se trasladó a Barcelona. Compró una casa en el pueblo de Moiá, en plena montaña, que le sirvió de refugio en su vejez. No tenía ninguna relación con su familia, ni tenía amistades. Decepcionada y olvidada, los últimos años de su vida se volvió muy celosa de su intimidad.

Murió el 2 de Enero del año 2000. Tres meses después de su muerte el escritor Juan Manuel de Prada publicó su novela "Las esquinas del aire. En busca de Ana María Martínez Sagi". No es una gran novela, y no es de las más exitosas del autor, pero sí que sirvió para que se hablara de la escritora y su obra, y nos transmitiera sus últimas palabras.

En la vida de Ana María Martínez Sagi, en la de antes de la Guerra Civil y también en la posterior a la guerra, existieron muchas personas, algunas de ellas muy importantes, que compartieron con ella muchas vivencias. No se perdió su rastro totalmente, como nos quieren hacer creer, existen muchos testimonios, algunos han rebatido teorías vertidas en el libro de Prada. Y se han llevado a cabo investigaciones que han sacado a la luz otras facetas y anécdotas de la escritora. Finalmente, resultó que Ana María Sagi no había estado completamente olvidada, sino que había sido invisibilizada.

Calle Anna Maria Martínez Sagi, en Barcelona
Imagen extraída de Google Maps


Lugares donde se puede ampliar información:

Análisis de la obra poética de Ana María Martínez Sagi

Autora: Marta Gómez Garrido
Hay una selección de poemas de Ana María Martínez Sagi

Autora: Camila Esguerra Muelle
El estudio se centra en tres mujeres: Liliana Felipe, Cristina Peri Rossi y Ana María Martínez Sagi.

Una biografía muy completa de Ana María Martínez Sagi

Sobre la relación con Elisabeth Mulder


Más fotografías:


1931

1932. Estadio de Montjuic


Entrevista de Ana María Martínez Sagi a la gitana Agueda María, 
que mató a un hombre para defender su honra. 1933

Con Mª Dolors Bargalló. 1933

1933. Entrevista a peluqueras

Figuras femeninas del deporte español 1933: Carmen Soriano, María Aumacellas
Ana María Martínez Sagi, Aurora Villa, Lucinda Moles y Pepita Chávarri

1934

1998. Residencia Sant Francesc de Santpedor

1998. Residencia Sant Francesc de Santpedor