domingo, 16 de febrero de 2014

Remedios Varo, pintora surrealista


Siempre que viajo a Madrid, incluso las veces que lo hago acompañada o que he quedado con amigas de otras ciudades para compartir unos días, siempre, siempre, busco momentos para estar sola y visitar alguna exposición de pintura en algún museo, ya sea el Prado, el Reina Sofía o el Thyssen.

Es curioso, porque ni pinto ni soy experta en pintura, ni siquiera soy especial amante del arte. Y no frecuento los museos de mi ciudad. Pero recorrer exposiciones en soledad, llenándome de emociones, intentando descifrar los sentimientos de otras personas sin que nadie me explique lo que los cuadros representan, me da vida y me llena de satisfacción.

En mi penúltimo viaje a Madrid, a principios de Diciembre del año pasado, visité una exposición que me fascinó, "El surrealismo y el sueño". Aparte de repasar obras de los Dalí, Miró, y otros pintores muy conocidos, descubrí una joya de la que nunca antes había oído hablar. En primer lugar, porque como ya he dicho soy una ignorante en asuntos artísticos, en segundo lugar, porque es una mujer, y a las mujeres se las silencia. 

Remedios Varos. Su cuadro llamado "Papilla estelar" formaba parte de la exposición, y nada más verlo, llamó mi atención. No por el extravagante nombre, sino por lo que representaba. Una mujer pintando la luna dentro de una torre. Me recordaba una jaula. Alrededor de la torre, nubes grises, tormentas. Inmediatamente me identifiqué, porque así veo yo mi vida, llena de sueños y utopías, pero enjaulada.


Y a partir de ahí, quise investigar sobre la autora, su vida y su obra. Y no ha sido una tarea difícil, porque a pesar de mi incultura, Remedios Varos es una pintora reconocida, aunque no tan famosa como los hombres pintores de su generación, que han sido mucho más publicitados y promocionados.

Remedios nació en Anglès, Girona, en 1908. Desde pequeña mostró una inclinación natural hacia la pintura., de tal forma que su padre la animó a estudiar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, en la que ingresó a los 15 años. Allí tuvo como profesores a Ramón Benedito y Julio Romero de Torres. Al finalizar sus estudios contrajo matrimonio con uno de sus compañeros, Gerardo Lizárraga, con el que viaja a París, ciudad en la que permanecen un año. A su retorno, en 1932, se establecen en Barcelona, donde ejerce el oficio de dibujante publicitario.

Ruptura

En 1935 se separa de su marido y conoce al pintor Esteban Francés, que la introduce en el círculo surrealista de André Bretón. Durante la guerra civil española Remedios se alinea con el bando republicano. En este período, y debido a sus actividades de soporte a los antifascistas, conoce al poeta Benjamin Peret, con quien establece una relación amorosa, y parte a París por segunda vez. Allí vivirá hasta la invasión nazi.

En 1941 abandonan la Francia ocupada y emigran a México, país donde, gracias a la política de acogida de refugiados políticos del presidente Lázaro Cárdenas, son rápidamente nacionalizados y autorizados a relizar actividad laboral.

Armonía

En 1947 Remedios Varo se separa de Benjamin Peret, que retorna a París, ya liberado para entonces. Gracias a sus contactos anteriores y a sus actividades en México, Remedios viaja ese año a Venezuela como integrante de una expedición científica del Instituto Francés de América Latina. Allí trabaja enviando carteles publicitarios para Bayer y algunos otros trabajos de corta duración.

En 1949 regresa a México, donde continúa con su labor de ilustradora publicitaria. Hasta que en 1952 contrae segundas nupcias con el político austríaco Walter Gruen, con quien permanece hasta el final de sus días. Fue Gruen quien convenció a Remedios de que abandonara sus labores publicitarias para dedicarse enteramente a la pintura.

Hojas muertas

En 1955 presenta su primera colección colectiva en la Galería Diana. Al año siguiente presenta su primera exposición individual.

Durante su estancia en México la pintora conoció personalmente a artistas como Frida Kahlo y Diego Rivera. Pero también estableció fuertes lazos de amistad con otros intelectuales en el exilio, sobre todo con la pintora surrealista Leonora Carrington de la que era gran amiga.

Falleció de un paro cardíaco en 1963, en la Ciudad de México. El mes de Octubre pasado se cumplieron 50 años, la fecha pasó totalmente desapercibida.

Bordando el manto terrestre

Remedios Varo era una figura de primer orden en el movimiento surrealista, como también lo fue Leonora Carrington. Sin embargo, ni ellas ni ninguna mujer aparecen en la lista oficial de miembros del surrealismo. Ha sido necesario dejar pasar varias décadas para descubrir la cantidad de mujeres que se movieron en el seno de este movimiento. Los surrealistas pensaban en la mujer como una mediadora entre la naturaleza y el subconsciente, como una musa objeto de los deseos del hombre. Las escritoras y artistas que escogían trabajar en el marco de los principios surrealistas encontraban muchas contradicciones internas.

En la obra de Remedios Varo se unen lo científico y lo místico. Con un estilo narrativo, representa un espacio artístico donde la mujer no es un objeto, no pinta imágenes fálicas ni de alucinaciones, como sí lo hacen los hombres del movimiento surrealista. Ella pone énfasis en los sueños, en el consciente y en el inconsciente, en el pasado y en el presente. Hace un viaje al interior de la conciencia femenina, por eso es tan fácil identificarse con sus pinturas.

Mujer saliendo del psicoanalista

Enlace al documental de RTVE dedicado a la figura de Remedios Varo


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2 comentarios:

  1. Guau! Tu experiencia con la exposición y el impacto que te causó el cuadro es parecidísima a la mía. También me dejó knoqueada. Pero yo no me he currado tanto la búsqueda de info sobre la autora. Se ve que soy más vaya. jajaja. Eso sí, lo busqué, lo imprimí, lo enmarqué y ya está colgado en mi pared. Me alegra haber sabido de tu historia.

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  2. Me alegra comprobar que tengo un alma gemela por ahí, al menos en lo que se refiere a gustos pictóricos. Así que también visitaste la exposición? Yo iba anotando nombres para luego buscar información de los cuadros que más me gustaban, pero después de ver "Papilla estelar" (vaya nombrecito) los dejé olvidados. Quizás algún día los recupere y les de publicidad.

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