jueves, 3 de mayo de 2012

Una jueza muy singular


En la madrugada del Sábado 31 de Marzo la  titular del juzgado de instrucción número 18, Carmen García Martinez, decretó prisión sin fianza para tres estudiantes universitarios detenidos que presuntamente habían participado en piquetes, quemado dos contenedores valorados en 4.000 euros e interrumpido el tráfico la mañana del 29 de Marzo, día de la última huelga general.

Recurrido ese fallo, la misma jueza negó la puesta en libertad de dos de los encarcelados preventivamente, Daniel Ayyash e Ismael Benito. Para dictar prisión preventiva a un detenido sin antecedentes, los delitos deben sumar una pena mayor a dos años y debe haber riesgo de fuga, inutilización de pruebas o reiteración delictiva. En su auto la jueza dice textualmente que hay riesgo de fuga y "alto pronóstico de comisión pasada y futura de hechos análogos" durante el 1 de mayo, la cumbre del Banco Central Europeo (BCE) y el partido Barça-Espanyol. Y de paso, para poder encacelarlos sin problemas, les ha ampliado los delitos para que sumen cinco años y medio.

Añade en el auto que, a pesar de no estar fichados por la policía como miembros de grupos antisistemas, "esto no excluye que estos grupos estén teniendo últimamente una acogida más grande, todavía individuos reclutados al extranjero como fuentes periodísticas solventes revelan estos últimos días". Curioso, la jueza se está dejando guiar por lo que un periodista ha escrito en un artículo de opinión sin datos contrastados. ¿Cómo se llama a ésto en el mundo de la justicia?.


Esta actitud tan parcial y subjetiva me ha dejado perpleja y me ha llevado a investigar sobre la jueza Carmen García Martínez. También lo he hecho porque personas cercanas a mi conocen a la familia de Dani y estoy muy sensibilizada con este tema. Descubrir que esta jueza es la misma que instruyó el caso 4F, que aparece en la crónica negra de la justicia de Barcelona como uno de los procesos judiciales celebrados en esta ciudad en el que se han cometido más irregularidades, me ha llenado de preocupación.

Una interesante entrada en el blog El teleoperador, Señoría, que recomiendo leer, me ha puesto sobre aviso sobre este hecho. Probablemente tiene algunas inexactitudes, pero saca a la luz algunos datos escalofriantes.

Seguí con interés ese proceso hace unos años y me indigné con el trato que se les dio a los acusados, tanto por parte de la policía como por las instituciones judiciales. Una y otra vez las pruebas que la defensa presentaba eran rechazadas, y parecía que ya habían sido declarados culpables antes de ser juzgados.

Hace un año me conmoví con el suicidio de Patricia Heras y con su desgraciada historia. Y sí, vale, eché unas lagrimitas, pero es que yo sí creo la versión de los hechos que ella cuenta en su blog.


Este escrito también se ha propagado por diversos medios de Internet en los últimos días: