sábado, 8 de enero de 2011

Disuelto el programa de seguridad contra la violencia machista

Desde mucho antes de la campaña electoral, CIU tenía en su punto de mira a la Conselleria de interior, y ha venido atacando el trabajo hecho por Joan Saura en todas las oportunidades posibles: que si los 80 km por hora, que si el código ético de los mossos, que si las cámaras en las comisarías. Pero no, a la hora de la verdad Felip Puig, el nuevo conseller, no se ha atrevido a tocar nada de eso, y ha golpeado donde más nos duele, en el punto más débil, ha disuelto el Programa de Seguretat contra la Violència Masclista, una de las iniciativas más exitosas y que tenían mayor consenso por los logros obtenidos.

La decisión se conoció oficialmente el 4 de Enero, con la publicación en el Diari Oficial de la Generalitat. Ese mismo día, recibimos una carta de despedida de Alba García, directora del programa.

"Sinceramente no quiero despedirme porque todo ha sido un verdadero lujo y un gran privilegio. Sobre todo para una persona como yo que cree con convicción en el servicio público de las administraciones y de las personas que trabajan en ellas como un elemento imprescindible de una sociedad madura y fuerte."

"Me conocéis y sabéis que la modesta y cotidiana tarea que he ido desarrollando a lo largo de casi la mitad de mi vida ha sido similar: intentar, desde cualquier ámbito, en la medida de lo posible, contribuir para hacer que la vida de muchas personas, concretamente de las mujeres, de todas las edades y condiciones, esté libre de violencias, porque ante el fenómeno de la violencia es posible avanzar."

Y es cierto, los que la conocemos sabemos que es una persona muy trabajadora y muy tenaz, y que desde siempre, al menos desde que yo la conozco, ha trabajado por los derechos de la mujer.

¿Y desde cuándo la conozco?... Pues no sabría decir. Sus padres viven un poco más arriba de donde yo vivo, aunque no, no es de eso que la conozco, quizás de vista sí, pero personalmente no. Mi primer recuerdo es del Ampa del Pau Casals, ese colegio público donde ambas llevábamos a nuestros hijos, en su caso hijas. Yo estuve muchos años allá, ella sólo unos meses. Supongo que el AMPA se le quedó pequeña, porque sus miras eran muchos más amplias, y en cierta forma era una adelantada a la época.

Yo no veía muy claro que ella fuera tan ortodoxa, con el lenguaje y con las actitudes, y a veces, hasta me molestaba. Para mi lo importante era organizar las actividades extraescolares y que el comedor escolar funcionase de la mejor manera posible para que nuestros hijos estuvieran bien atendidos. Ella era muy puntillosa con la utilización de las palabras, lo tenía muy claro, el masculino plural no representaba a mujeres y hombres, y había que nombrar a amigos y amigas, compañeros y compañeras, socios y socias, todas las veces que fuera necesario. Porque las palabras son importantes, nos definen.

Fue socia fundadora de la Asociación de mujeres Montserrat Roig. Pero también dejó la Asociación, y casi diría que hasta el activismo político, porque todo eso se le quedaba pequeño. Durante muchoa años ha trabajado por la mujer, por la igualdad y contra la violencia hacia las mujeres desde el Ayuntamiento de Sant Feliu. Supongo que lo seguirá haciendo, y con una sonrisa en los labios, a pesar del duro golpe.

Es un paso atrás, sin duda. Porque «Este tipo de proyectos precisan que haya alguien que los encabece. En este caso, yo tenía rango de subdirectora general y podía hablar de tú a tú con los responsables de la policía y de otros departamentos. Ahora que han suprimido ese cargo y que han decidido no poner a nadie en mi puesto, ¿quién hará esa labor? ¿El secretario, que tiene mil asuntos?».

Desde el programa se puso en marcha la primera macroencuesta de la Conselleria de Interior sobre la violencia machista, un sondeo telefónico realizado a 14.000 mujeres y 1.500 hombres que arrojó un dato alarmante: una de cada cuatro mujeres catalanas ha sido agredida en algún momento de su vida.

El programa, con un presupuesto de 90.000 euros, se encargaba de fijar una estrategia común en la lucha contra esa lacra. Así, gracias a esa entidad se consiguió que todas las comisarías de los Mossos tuvieran una unidad de atención a la víctima. Además, dio formación a 5.200 mossos, policías locales y aspirantes.

Y ahora... ¿qué nos quedará?

3 comentarios:

  1. Una mala noticia , sin duda ... es curioso

    que siempre se supriman áreas que llevan a

    cabo tareas en beneficio de la mujer ...

    será que hemos avanzado menos de lo que nos

    quieren hacer creer ...

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  2. Que mal que tomen estas decisiones. Cuando se avanza un poco luego lo paran.
    Espero que siga desde donde sea para trabajar en esto que está presente en todos los sitios, la desigualdad, la violencia, el machismo.

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  3. toda forma de violencia es nefasta para la humanidad, por eso cree una pagina para reir para atacar a la ira, el odio y el ogoismo , cada quien tiene, su forma de actuar, si deceas visita mi pagina

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