lunes, 29 de noviembre de 2010

Un sábado en la radio


El sábado pasado nos invitaron, a la Asociación Violeta y concretamente a su presidenta, a una tertulia sobre violencia contra las mujeres en el programa "Luces en la oscuridad" de Punto Radio.

Yo, personalmente, no conocía ese programa, no suelo escuchar la radio a esas horas de la madrugada de los fines de semana. Es que el programa se emite de 1 a 6 de la madrugada en Punto Radio. Estuve buscando información para decidir si debíamos aceptar la invitación o rechazarla, aunque el hecho de que el presentador fuera Pedro Riba, un muy buen profesional y excelente persona, viejo conocido nuestro de un programa de televisión en el que participamos hace unos meses, me hacía tener pocas dudas sobre que nuestra participación fuera positiva.

Nos citaron a las 11 de la noche para grabar el programa (no es en directo). Y allí nos presentamos puntuales Mari Carmen y yo, como representantes de la Asociación Violeta, después de una serie de bajas de última hora. Nos hicieron pasar a una sala de espera donde estuvimos un buen rato esperando. El resto de tertulianos llegaron más tarde: Julia Masip, psicóloga social y co-autora de un libro sobre violencia sexista que se va a publicar próximamente; Sandra Pla, de Amnistía Internacional en Cataluña; Javier Sandín, de la Asociación de mujeres antimutilación (AMAM); Y Mari Carmen Gómez, presidenta de la Asociación Violeta.

Nos presentamos los unos a los otros y estuvimos charlando de mil temas, de nuestras entidades, de quienes somos, de lo que hacemos... a Julia Masip ya la conocíamos del programa de la tele, en el que también intervino ella, a los demás los veíamos por primera vez, pero no nos costó mucho entablar conversación con ellos, son todos personas muy agradables con las que tenemos muchas cosas en común.

Minutos después llegó Pedro Riba, que nos saludó a todos amablemente, y nuestro contacto, el ayudante de producción, que hizo pasar a los tertulianos al estudio de grabación. En la sala de espera quedamos los acompañantes, que seguimos hablando de todo un poco.

Más tarde, el ayudante de producción nos informó de que si queríamos pasar al estudio, podíamos hacerlo. Por supuesto dijimos que sí. Nos pidieron silencio absoluto, y hasta nos prohibieron toser ("Si os entra un ataque de tos, avisadme y os abriré la puerta para que salgáis a toser fuera"). Entramos sigilosamente y ocupamos las sillas que estaban dispuestas en los laterales.

Los tertulianos y el presentador estaban alrededor de una mesa, con los cascos puestos y un micrófono delante cada uno. Hablaban bajito, y francamente, yo casi no los oía, he tenido que esperar a escuchar el programa hoy por Internet para enterarme completamente de la conversación. Pero fue interesante observarlo todo, y ver como se movían los técnicos detrás de los cristales, rodeados de aparatos electrónicos.

Y esta es la tertulia. No quedó mal, ¿verdad?.


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