viernes, 2 de julio de 2010

¡Que malos son los viernes!

Sí, habéis leído bien, he escrito los Viernes. Antes yo era una persona normal y mi peor día de la semana eran los lunes. Recuerdo con nostalgia aquellos lunes que me levantaba resacosa, con un terrible dolor de cabeza fruto de los excesos del fin de semana y me disponía a pasar un día terrorífico sentada en mi silla delante del ordenador, muda, sin hablar con nadie hasta bien entrada la mañana.

Ahora tengo dolor de cabeza todos los días, el médico de la empresa dice que es el estrés. Llego al Viernes completamente agotada, el trabajo, los niños, la casa, los cursos de coaching y habilidades directivas, las clases de inglés... y para colmo, cada Viernes pasa algo que acaba de poner la puntilla a una semana horribilis. ¡Esto no es vida!

Esta mañana, cuando hacía mi lectura informativa diaria recorriendo los ordenadores de los capos de la empresa, me he encontrado con un fichero temporal de word en el disco duro de mi jefa que me ha dejado helada. Creo que expliqué en mi entrada anterior que introducirse en los ordenadores ajenos sin moverse de tu asiento es una de las prácticas más extendidas en los departamentos de informática de cualquier empresa. Desgraciadamente, a veces te llevas disgustos que si estuvieras en la inopia te podrías evitar.

La cuestión es que la HP de mi jefa (solemos llamarla así por dos motivos, primero y más importante porque es una auténtica hija de p... con perdón de su santa madre, y en segundo lugar por hacer mención a la marca de la mayor parte de los ordenadores que hay en la empresa, dicho sea de paso gracias a un contrato hecho con su recomendación que seguramente le habrá proporcionado un dinerillo extra). Pues la HP estuvo ayer trabajando hasta muy tarde en un informe que debió pasar al director general en mano, sin utilizar el correo electrónico, en caso contrario yo, y todo mi departamento, lo habríamos leído mucho antes. Y como sabía que estaba haciendo algo perverso que quería ocultar a posibles ojos de espías, había eliminado el documento de todas partes, incluída la papelera de reciclaje.

Ja! Pero no es fácil ocultar cosas a alguien que está en continua alerta. Y bueno, existía ese documento temporal, que nadie me pregunte por qué existía, ni si yo tenía algo que ver en ello. Existía, y punto.

Lo he leído con mucho interés. La muy HP proponía al director general hacer una reducción de plantilla para afrontar los tiempos de crisis. En total, 120 personas que se pueden ir a la calle. En concreto, de mi departamento 4, incluida la jefa, que soy yo, y mi segundo. Según ella, no hacen falta jefes para que el trabajo se haga igual. Puede que lleve razón, no lo niego, los jefes sólo hacemos trabajos burocráticos que no sirven para nada. Pero por la misma regla de tres se podía haber incluído ella en la lista, que cobra más que todos nosotros juntos y supondría un ahorro mucho mayor.

Me indigna que la lista la haya hecho con criterios tan pocos profesionales, estamos en ella toda la gente que le caemos mal y no nos doblegamos a sus caprichos. Huele a aprovechar el momento para llevar a cabo una revancha personal. En realidad me indigna que exista esa lista, no le encuentro razón de ser. Desde que ese grupo de ejecutivos agresivos se hicieron con el mando de la empresa, desplazando a los antiguos dueños, vivimos en un sinvivir, raro es el día que no tenemos una sorpresa. Hoy me he encontrado con un proyecto de ERE, ¿qué me encontraré el próximo viernes? ¿mi finiquito? Es lo más probable.

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